Diseñar soluciones a problemas de práctica: el eje de la mejora escolar

Columna de : Cristóbal Madero

University of California, Berkeley

Esta columna fue escrita en colaboración Rick Mintrop y Miguel Órdenes.

Desde hace décadas, la mejora escolar ha sido el punto de orientación de los esfuerzos de
hacedores de políticas, líderes escolares y agencias de apoyo técnico. El objetivo fundamental de
estos esfuerzos ha sido mejorar el servicio que se provee a los y las estudiantes, como también
los resultados que estos mismos alcanzan. El impulso de distintas iniciativas de mejora escolar
de parte del gobierno, han permitido avanzar progresivamente en el establecimiento de mejores
estándares de funcionamiento de las escuelas. Un ejemplo de esto es la formulación e
implementación de Planes de Mejoramiento Educativo (PME) como eje organizador de la mejora
escolar. Pese a estos esfuerzos, alcanzar los resultados esperados en los establecimiento que
atienden a las poblaciones más vulnerables ha resultado esquivo y, una vez conseguidos, ha sido
difícil sostenerlos en el tiempo. En estos contextos, las iniciativas de mejora escolar inducidas
externamente a menudo confrontan realidades escolares locales altamente complejas que hacen
de la tarea de mejora infructuosa. Esta complejidad se manifiesta en una serie de problemáticas
emergentes e impredecibles que no se conectan necesariamente con las soluciones de mejora
escolar impulsadas desde el exterior. En estos contextos, la mejora escolar reclama atención a la
resolución de estas problemáticas emergentes, poniendo en el centro las necesidades particulares
de las escuelas y de los actores escolares que las habitan. La resolución de problemas debiera
estar en el centro de la mejora escolar.
En Chile, las decisiones que los líderes escolares toman para impulsar la mejora de sus
escuelas normalmente están condicionadas por la oferta externa de planes, programas de apoyo,
paquete de soluciones prefabricados, artefactos, etc. Frecuentemente esta oferta viene
promovida desde las autoridades gubernamentales, aunque también es posible que los líderes
busquen soluciones de mejora en instituciones técnicas privadas. En ambos casos, la dinámica
de mejora escolar se transforma en un desafío de implementación de soluciones estándares. Esto
no tendría ningún inconveniente si las soluciones externas estuvieran orientadas a solucionar
problemas bien definidos y que estén conectados con las prácticas y creencias de los adultos que
habitan la escuela. Sin embargo, la implementación de soluciones externas normalmente
subestiman los desafíos de implementación en las unidades locales, las cuales son
experimentadas como un set de demandas externas que consumen tiempo y energía y que
frecuentemente no dan respuestas a los problemas más urgentes de las escuelas ni a las
necesidades de los actores escolares.
Si partimos de la premisa que la resolución de problemas es el corazón de la mejora
escolar, entonces debemos preguntarnos cómo llevar esta dinámica a la práctica. Nosotros
respondemos a esta interrogante introduciendo el enfoque de resolución de problemas basada en
el diseño en desarrollo. La definición de un problema urgente relacionado con la práctica es el
punto inicial del proceso de diseño de una solución. Por su parte, el diseño es el soporte sobre el
cual el arco entre la definición de un problema y su solución está sostenido. En el proceso, este
enfoque une la creatividad y la practicidad de intervenciones de diseño con el rigor sistemático
de la investigación académica. El enfoque se despliega en iteraciones sucesivas entre problemas
prácticos e ideas de solución hasta encontrar una correspondencia satisfactoria entre las metas o
estados deseados y la implementación de intervenciones. En esta dinámica, los líderes escolares
ocupan un lugar estelar en la definición de los problemas considerando las necesidades de los

actores de la escuela y en el desarrollo de una solución ad-hoc que responda a sus necesidades,
contribuyendo de manera sustantiva a superar los desafíos prácticos de los adultos de la escuela.
En el trabajo que desarrollamos en nuestro proyecto, destacamos las posibilidades que
ofrece este enfoque para facilitar la tarea de mejora poniendo en el centro los problemas urgentes
y necesidades particulares de las escuelas, especialmente en aquellas áreas que son difíciles de
alcanzar por dinámicas de mejora escolar promovidas externamente. Buscamos que líderes
escolares con sus equipos co-diseñen soluciones a problemas de práctica escolar.